FORO DE SAO PAULO: ESPACIO DE SOLIDARIDAD, UNIDAD Y ESPERANZA

José Merino del Río*

El XIV Encuentro del Foro de Sao Paulo celebrado en Montevideo, Uruguay, del 23 al 25 de mayo pasado, con la presencia de 844 delegados de partidos de izquierda y progresistas de América Latina y de otros continentes, confirmó el auge y la consolidación del espacio de lucha, reflexión, debate, unidad, solidaridad y propuesta más importante e influyente de la izquierda mundial.

El Partido Frente Amplio de Costa Rica estuvo presente en este encuentro y fue admitido como miembro pleno y permanente del Foro de Sao Paulo.

Nacido hace 18 años por la iniciativa del Partido de los Trabajadores de Brasil, en un momento histórico caracterizado por la crisis de la izquierda y por el ascenso mundial del neoliberalismo, que llevó a sus ideólogos a proclamar el fin de la historia y la dominación eterna del capitalismo neoliberal, el Foro de Sao Paulo expresa hoy el formidable ascenso de las fuerzas populares y antineoliberales. Partidos integrantes del Foro gobiernan en 13 países del Continente. Decenas de millones de hombres y mujeres de Nuestra América respaldan con sus luchas y con sus votos, este “cambio de época” en América Latina, dijo el presidente uruguayo Tabaré Vázquez.

Las situaciones, como señaló el histórico luchador uruguayo José Mujica, son distintas “nadie es más que nadie, cada rincón de América tiene su historia y sus peculiaridades, no hay una receta, pero sólo empezamos a triunfar y a hacer algo cuando aprendimos definitivamente a conjugar el valor del verbo de la unidad. El verbo de la unidad no significa la coincidencia total, pero significa no regalar, compañeros, a favor del enemigo. Cada cual piense como quiera, pero todos en la lucha por un mundo mejor, que será mejor si respetamos la libertad de pensar, de sentir, de ser, de construir”.

El advenimiento de las fuerzas progresistas a los gobiernos de diversos países de América Latina, ha traído aparejado también la emergencia de diversos debates acerca de los distintos modelos de acumulación política y social que ensayan las fuerzas de izquierda y progresistas. Son disímiles las prioridades, la ubicación de las relaciones comerciales y políticas internacionales de los distintos gobiernos, y el ensayo de diversas estrategias de crecimiento y profundización de los cambios. No obstante esta rica pluralidad de matices, es posible observar algunos denominadores comunes hacia donde convergen los distintos énfasis discursivos, la elaboración programática y la acción de gobierno allí donde éste es ejercido por las fuerzas del cambio. Debemos asumir que detrás de estas apuestas comunes, desfila un enorme abanico de expresiones que debemos contener y potenciar. He allí la “riqueza de la diversidad” , diversidad de énfasis, de estrategias, de espacios de acumulación y de alianzas; riqueza como expresión de pluralidad y potencialidad, como insumo para sumar a las grandes mayorías al proyecto emancipador.

La política de la izquierda desde el gobierno ha devuelto la ciudadanía plena a amplios sectores antes excluidos. Los gobiernos de izquierda impulsaron la extensión y profundización de la democracia y la vigencia de los derechos humanos en sus países. Se ha extendido la soberanía a vastos sectores, antes indigentes o al margen de la sociedad y del consumo. Se crearon nuevas formas de democracia participativa, en las que toman parte activa no solamente las organizaciones civiles, sindicales y sociales, sino el propio pueblo en sus lugares de residencia, movilizándose por la forja del destino colectivo. La participación ciudadana y las formas más amplias de democracia permiten avizorar, al final de un largo camino, una perspectiva socialista, el ideal común a cuantos están animados por la voluntad de cambiar el mundo. Y aquí nos reencontramos con las definiciones iniciales del Foro de Sao Paulo en su Encuentro fundacional, que subrayaron la estrecha vinculación de la democracia y el socialismo.

La tendencia hacia la izquierda, la justicia social, la democracia avanzada, el antiimperialismo y la integración, crea una nueva situación y condiciones excepcionales para progresar y concretar sueños tan caros a nuestros pueblos y a nuestros partidos políticos, como la construcción de la PATRIA GRANDE LATINOAMERICANA.

En los documentos del Foro y en la Declaración Final se pasa revista a las diversas situaciones que enfrentamos. No podía faltar la preocupación central de las políticas siempre agresivas de la Administración Bush y sus pretensiones de frenar militarmente los avances democráticos y soberanos en el Continente. La declaración remarca que el avance de estos proyectos “está siendo enfrentado por el imperialismo de EEUU y las derechas nacionales, las empresas trasnacionales y en forma muy importante también por las grandes empresas mediáticas, que sistemáticamente cumplen campañas de desinformación”.

También advirtió el Foro que “la situación que vive la hermana República de Colombia constituye el principal factor de riesgo para la estabilidad y la paz en la región. Por ello debemos extremar nuestros esfuerzos por lograr una salida negociada al conflicto armado, que asegure una paz duradera y evite la generalización del conflicto en la región. El acuerdo humanitario constituye un paso significativo en esa dirección, que permite la liberación de los rehenes civiles y militares”.

Entre los objetivos estratégicos planteados, se destacan: 1) Reafirmar al FSP en el espacio de mayor referencia y relevancia de la izquierda de América Latina, dotando al debate de actualidad y pertinencia, donde se logren ideas consensuadas que orienten la acción de las distintas organizaciones políticas que lo integran; 2) reafirmar al FSP como expresión y síntesis articulada del amplio abanico cultural, étnico, ideológico y político que alimentan los distintos proyectos de izquierda sustentados por las fuerzas integrantes del mismo, potenciando las cualidades; 3) contribuir a revitalizar la agenda de la integración regional y continental, propiciando el abordaje de algunos contenidos relevantes de la agenda de la integración como la infraestructura, la energía, las finanzas, el comercio y la complementación productiva, entre otros aspectos. Ello implica realizar un aporte a la consolidación de la plataforma político-estratégica de la integración como marco de referencia y al avance de la integración estructural como sustento material del proceso.

La presencia de nuestro partido en el Foro y los compromisos asumidos como miembro permanente del mismo, nos obliga a redoblar la solidaridad con las luchas de los pueblos y gobiernos progresistas, a fortalecer nuestra organización y presencia en las luchas nacionales y a contribuir a la construcción de la unidad en la diversidad del conjunto de fuerzas de izquierda, progresistas y patrióticas de Costa Rica, con miras a la derrota de los neoliberales y a un cambio de gobierno patriótico en las elecciones del 2010.

* Presidente y Diputado del Partido Frente Amplio, artículo publicado en el periódico Pueblo, edición No. 23, de junio de 2008.

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